martes, 25 de junio de 2013

Amigo

La muerte es extraña, rara, misteriosa...

Mi gato ha muerto, ese extraño ser que me animaba cuando ronroneaba, ese gato negro con una mancha blanca en el abdomen, dulce juglar de muerte, según mis padres, sus lamentosos gemidos frente al cuarto de mi padre enfermo le daban esa aura misteriosa mortal...
El gato llegó a mi por medio de mi prima que me lo regaló, después de transportarlo  a mi departamento pasando como 7 distritos de lima, se acostumbró a mi en una noche, sus maullidos no debían ser escuchados ya que la dueña del edificio no quería que tenga animales, pero claro que ella si puede tener una perra que al correr por el cuarto piso hace que parezca que el techo se va a caer, decidí llevármelo a mi casa a las afueras de la ciudad con mis padres.

El gato, ya nombrado Urizen, no sabía lo que le esperaba... o tal vez sí, metido en mi mochila comenzó su viaje, primero hacia el acuario a comprar unos insumos para los peces, en el camino me asaltan 2 tipejos, procurando que no aplasten a Urizen con un brazo y con el otro cuidando que no me saquen el celular, era presa fácil; la oportuna intervención del trabajador de un restaurante nos salvó, después de agradecer seguimos en camino a Chancay.

Ya en la casa, Urizen no se llevó muy bien con los gatos de mi mamá que tenían casi su edad, pasaron 2 semanas para que se llevaran bien y desde ese momento han sido inseparables... aunque Urizen los trató de siervos hasta que Herbert y Pelusa se sublevaron.

Urizen creció fuerte y sano, apegado a mí, hasta que me desaparecí de casa por una temporada, no volvió a ser el mismo para conmigo. A parte a Urizen no le disgustaba la compañía de Zeke, lástima que hayas sido tan mujeriego.

Un día al regresar de la universidad a Chancay no lo encontré, ha de haberse ido en busca de una gata en celo como la última vez me dije... pero él nunca regresó, recién a la siguiente semana tuve noticias, muerto envenenado, cruel destino, cruel entierro, no supe que fue de él, estuve en la universidad y solo me contaron que se ocuparon de el... ¿Ocuparse de él? extraño, pero la costumbre a ver la muerte me ha acostumbrado a su ausencia, a no ver sus bigotes, su pelaje, sus mordiscos juguetones... Adiós mi gato especial... adiós Urizen "el oscuro".

Sus ojos... esos ojos.
Tan juguetón... malicioso juguetón.